MILAGRO - NOVENA
 
DÍA OCTAVO
 

¡Oh, bien supremo

yo soy este miserable que he huido de tí, renunciando a tu amor!

Por esto solo, indigno debo ser de verte y de amarte.

Pero también tú eres aquel que por piedad de mí no la tuviste de tí mismo

y quisiste morir de dolor y cubierto de infamia en una cruz.

Tu muerte me hace, pues, esperar que un día podré verte

y gozar de tu presencia, amándote con todas mis fuerzas.

Pero ahora que estoy en continuo peligro de perderte para siempre

y que ya te había perdido por mis pecados

¿qué haré durante el resto de mi vida? ¿Continuaré en ofenderte?

No, Jesús mío, yo detesto sobremanera los ultrajes que te he hecho

contrito estoy de haberte ofendido, y te amo de todo corazón.

¿Desecharías tú un alma que se arrepiente y que te ama?

No. Yo sé que has dicho, redentor mío

que no sabes rechazar a los que se arrojan a tus pies arrepentidos:

Aquel que a mí viene, no lo echaré fuera.

¡Jesús mío, todo lo abandono y me convierto a tí!

Te abrazo y te estrecho contra mi corazón

dígnate tú abrazarme y estrecharme en el tuyo.

Si me atrevo a hablarte así, es porque me dirijo a la bondad infinita

y porque hablo a un Dios que ha querido morir por mi amor.

¡Salvador mío, dame la esperanza en tu amor!

¡María, querida Madre mía te lo suplico por el amor que tienes a Jesucristo

alcánzame la perseverancia!

Así lo espero y así sea.

Dulcísimo Señor del Milagro

perdona mis pecados

y libra por tu misericordia

al pueblo de Salta de todo castigo.

Concédenos esta gracia

por intercesión de nuestra protectora

tu dulcísima Madre

la inmaculada Virgen del Milagro.

Amén.

 

Indice Siguiente
 
Inicio Contacto Diseño Web Publicidad

Agenda - Diccionario - Directorio - El Gaucho - Facebook - Fotos - Fútbol - Horóscopo - Juegos - Mapas - Messenger - Milagro - Música - Pasatiempos - Salta - Videos