|
Tú eres, mi Dios, un bien infinito
y más de una vez
te he
trocado por un vil placer del momento.
Pero aún cuando
te he despreciado
me ofreces todavía el perdón si yo lo quiero
y me prometes recibirme en tu gracia
si me
arrepiento de haberte ofendido.
Sí Señor,
me arrepiento de todo corazón
de haberte ultrajado
tan vilmente
aborrezco mi pecado más que otro mal.
Y ahora, volviendo a
tí
espero
me recibas
y me abraces como amoroso Padre.
Te
lo agradezco bondad
infinita
pero necesito de tu auxilio.
No me lo niegues, Dios
mío
y no permitas que me separe jamás de
tí.
No dejará de tentarme el infierno
pero más fuerte
eres tú que el infierno.
Sé que si siempre a tí me encomiendo
jamás me separaré de tí
y ésta es la gracia
que te pido:
haz que nunca cese de rogarte como ahora lo hago.
Asísteme, Señor dame la luz, la fuerza, la perseverancia
dame el paraíso, pero sobre todo dame tu amor
que
es el paraíso de las almas.
Te amo, bondad infinita y quiero
amarte siempre
escúchame por amor de Jesucristo
María,
tú que eres el refugio de pecadores
socorre a uno que quiere
amar a tu Dios.
Dulcísimo Señor
del Milagro
perdona mis pecados
y libra por tu misericordia
al pueblo de Salta de todo castigo.
C oncédenos esta gracia
por
intercesión de nuestra protectora
tu dulcísima
Madre
la inmaculada Virgen del Milagro.
Amén.
|