| ¡Oh,
mi Jesús! ¿Cómo has podido sufrirme
tanto tiempo? ¡Tantas veces como he huido de Ti, y a pesar
de esto Tu has venido siempre a mi encuentro! ¡Tantas
veces como te he ofendido, y Tu me has perdonado! ¡Te
ofendí de nuevo, y de nuevo me has concedido el perdón!
¡Ah, hazme sentir un poco de aquel dolor que padeciste en
el Huerto de Getsemaní, cuando, al pensar en nuestros pecados,
llegaste a sudar sangre. Yo me arrepiento, oh Redentor mío,
de haber tan mal correspondido, a tu amor. ¡Oh placeres
malditos, yo los detesto y abomino! Ustedes me han hecho perder la
gracia del Señor. ¡Oh, amado Jesús!, yo te amo
sobre todas las cosas, y renuncio a todas las satisfacciones ilícitas,
prefiriendo morir mil veces antes que ofenderte jamás. ¡Ah!
por el afecto que me mostraste en la Cruz, y que te obligó
a ofrecer por mí esa vida divina, dame la luz y la fuerza
para resistir las tentaciones, y recurrir en ellas a tu ayuda.
¡Oh, María, mi esperanza, ya que todo lo puedes
con Dios, alcánzame la santa perseverancia, y haz que no me separe
jamás de tu amor!
Dulcísimo Señor
del Milagro, perdona todos mis pecados, y libra, por tu misericordia,
al pueblo de Salta de todo castigo. Concédenos esta gracia, por
intercesión de nuestra Protectora, tu dulcísima
Madre, la Inmaculada Virgen del Milagro. Amén.
ATRIBUTOS DE MARÍA: JARDÍN CERRADO
Purísima
Virgen del Milagro, María, Madre admirable, milagro de la gracia,
el sexto atributo que simboliza tu original pureza, es el Jardín
Cerrado. Encierra, Madre mía, en tu corazón purísimo,
como en jardín soberano, todos nuestros pensamientos y obras,
para que de hoy en adelante ya no piense en otra cosa, sino sólo
en servirte, ni quiera más gloria que la de amarte, y haz
que con la fragancia suavísima de todas tus virtudes se
conviertan nuestros deseos en fruto de tu agrado, para que, se adorne
mi alma con las flores de las virtudes, merezca ser suave olor de
Cristo en la gloria. Amén.
Aquí
se pide lo que se desea conseguir con esta novena.
|