Dios te salve, Madre
Reina de los Cielos
esperanza nuestra
refugio y consuelo.
Virgen del Milagro
gloria de este
pueblo
en quien siempre halla
todo su
remedio.
Si son nuestras culpas
muchas en extremo
tus misericordias
son más con exceso.
Ya el castigo estaba
sobre nuestros yerros
más lo detuvieron
tus piadosos ruegos.
Al pie del sagrario
allí intercediendo
el perdón pediste
de nuestros excesos.
Mudando colores
tu semblante bello
a
entender nos dió
tu pena y consuelo.
Empeñada estabas
y echaste Tú el resto
para que el castigo
no tuviese efecto.
"Perdona -decías-
mi Dios, a este pueblo
si no la corona
de Reina aquí os dejo".
"Yo por fiadora
salgo en este empeño
y
a mi cuenta corre
no más ofenderos".
Confundirte quiso
el dragón soberbio
pero con tu planta
le quebraste el cuello.
Haz, Madre y Señora
que todos logremos
el fruto, después
de aqueste destierro.
En esta novena
que humildes hacemos
nuestra petición
por tu amor logremos.