Debemos
aceptar este destino
que nos obliga a disfrutarnos tan solo por momentos
no destruyamos jamás lo vivido
por culpa de no haber sabido amarnos en secreto
es preferible un amor aunque esté herido
a tener que llorar por aquel
por aquel que ya se ha muerto.
Déjame estar
en tu sombra
donde a veces pretendes quedar
a solas con el secreto
que tanto nos cuesta y nos duele guardar.
Déjame
estar en tus noches
y el recuerdo más bello tendrás
con otro has de encontrarte
sabiendo que siempre conmigo estarás.
Déjame,
ay déjame
abrazarme a tu boca imposible
como una hiedra trepando
a tus horas soñando llegaré
ausente has de nombrarme
y en cada momento apagarme la sed.
Déjame
estar en tus cosas
como un duende sediento de amor
buscando lo que inventamos
aquello que tanto añoramos los dos.
Déjame
estar en tus ojos
con el llanto que puedas volcar
creyendo que retornamos
y solo la ausencia logramos llorar.