Mi mama
sabía decirme
recuerdo cuando era chango
usted se acuesta la siesta
no vayas a andar hondeando.
Ahí nomás
ya me ordenaba
que algo en el suelo tirara
y debajito el alero
en un cuerito siesteara.
Bajo el
sopor de la siesta
todo en silencio quedaba
y con los chango pa'l monte
en punta i' pie me escapaba.
Qué
lejos que queda ahora
esa niñez añorada
quisiera mama me mande
que en un cuerito siesteara.
Parece que
fuera ahora
cuando mi mama ordenaba
que un mandadito le hiciera
a los rezongos rumbeaba.
Si me
encontraba a los changos
que a las bolitas jugaban
la bolsa de los mandados
a un costadito quedaba.
Ya sacaba
mis teritas
y si por ahí yo ganaba
como nidito i boyero
mi bolsillito quedaba.
Ay,
ayitay si la plata
por jugar se me extraviaba
antes de llegar a casa
el llanterío largaba.