El paisaje
atrás dejó la noche
y se
tiñe de azul tu inmenso cielo
y toda
Misiones se asemeja
a un
gran paraíso de esplendor.
Los
caminos a lo largo nos esperan
y el
calor del sol de la mañana
y se
extiende un manto de esmeralda
que
acaricia todo el yerbatal.
Salpica
el cristal de mi recuerdo
el
ranchito aquel donde vivía
y la
flor silvestre de mi vida
pasa
como un río que se va.
Preso
estoy de aquel lejano anhelo
labrando
un sollozo de misterio
y
Misiones corre en mis entrañas
sin
perder su rumbo al caminar.
Al eco
del silbo mañanero
contestan las aves con su canto
y se
escucha en la alborada un llanto
al
ultimo golpe de un hachar.
Pregonando voy por el sendero
alegrando al viento con mi canto
y toda
Misiones se asemeja
a un gran
paraíso de esplendor.