Era deudor
y le pago
niña de mi corazón
quiero cantar en su halago
las coplas que debo yo.
Desde la
hondura del valle
hasta Lumbreras llegué
y al divisarte en la tarde
por tu nombre pregunté.
De un
manantial
surgió tu voz
niña te llaman los criollos
niñita te llamo yo.
Tu madre
dejó una estrella
y en sus ojitos el sol
estrella y sol se quedaron
alumbrando mi canción.
De cuando
en cuando regreso
para dejarle una flor
sobre su ausencia que se hace
río turbio del adiós.