Cuantas palomitas negras
en el suelo deshojadas
vestidas de margaritas
cantan todas las mañanas.
Cuando paso junto a ellas
camino de tu ventana
les pregunto con los ojos
si me amas o no me amas.
Ruborosas me responden
que no les pregunte nada
será porque han visto el beso
que anoche dejé en tu cara.
Será porque saben mucho
les habrá contado el alba
o tal vez aquella luna
tan amiga de tu casa.
Hermosas tus margaritas
si te miro ellas bailan
y si te beso las manos
comentan ruborizadas.
Anoche bajé una estrella
para ponerla en tu almohada
y me quemó el corazón
cuando rozó tus pestañas.
Anoche supe que eres
la flor que me llora y canta
lo supe y cerré los ojos
para nunca olvidar nada.
Nada que no sea tu rostro
tu amor de música blanca
un cielo de margaritas
en el arroyo de mi alma.
Cuantas palomitas negras
en el suelo deshojadas
vestidas de margaritas
cantan todas las mañanas.