Cuando pienso
en mi Corrientes
lamento no estar allí
en las tardes por los campos
quemarme en su cuarahí.
Pero por lo
que yo siento
no hallarme en su Taragüí
que es por sus noches divinas
bañadas por el yasí.
En el
cielo está
con su traje azul
por el naranjal
vaciando su luz.
Qué pena
me da
no estar más allí
y verte otra vez
lunita de Taragüí.
Lunita que
en primavera
cuando florece el azahar
navegas todas las noches
por el río Paraná.
Quisiera
dormirme un día
tirado en el pastizal
y morirme despacito
mientras la luna se va.