Querido amigo
estoy de vuelta en Buenos Aires
después de haber recorrido tu litoral
yo que vivía renegando de mi tierra
prefiriendo lo de afuera con toda su novedad.
Yo me llevaba todo el mundo por delante
y me creía el rey de toda esta ciudad
iba a la moda y a los boliches de onda
donde se habla en otro idioma y perdés tu identidad.
Es peligrosa cuando tira la marea
porque te arrastra hasta tenerte a su merced
será por eso que hoy es tanto lo que extraño
el cauce manso que tus pagos me enseñaron a querer.
Entre a tu mundo de nobleza provinciana
desparramando toda mi curiosidad
fui descubriendo que no estaba a la deriva
que esa música era mía y no la dejé escapar.
Lo festejamos al dorado que sacamos
a puro mate saboreando tu chipá
y descolgamos aquella noche esa luna
que jugaba con la espuma de tu río Paraná.
Que él hasta siempre al llegar también te diga
que un nuevo rumbo es el que yo voy a tomar
y si el destino me invita a llevarme muy lejos
sabiendo de donde vengo será más fácil llegar.