Hay que sería
de la vida
sin las mujeres
especie opuesta a los hombres
que sin empacho uno quiere.
Mujeres que todo logran
con sus encantos
hombres que no saben cuando
ni como tomar recaudos.
Buscamos al elegirlas
andar con suerte
si algunas son llevaderas
y hay otras que a veces muerden.
De la boca para afuera
habladurías
disculpen me están llamando
no grites ya voy querida.
Si algo le sobra a los hombres
son sus virtudes
y solo somos de ellas
animales de costumbre.
Se arreglan y se retocan
sus maquillajes
y reniegan de los hombres
cuando se les hace tarde.
Pasan y pasan los años
sin conocerlas
porque son impredecibles
y así no hay quien las entienda.