El tiempo lo
fue arrumbando
solitario y triste se lo ve
se distrae cuneado pasa a mi lado
me saluda sin saber por qué
retribuyo su gesto educado
y me dejo llevar dentro de él.
Pude saber que
era un niño
indefenso ante tanta vejez
sosteniendo unos huesos pesados
bajo el cielo de la madurez
que clamaba ausentes caricias
a un buen tiempo que vino y se fue.
Tal vez la primavera
se acordará de ti
trayéndote la alegría
que esperas para seguir
alejando todas tus urgencias
antes que se te ocurra partir.
Por qué será que lo viejos
ya no cuentan con un buen lugar
y se tuercen todos sus derechos
cuando más han de necesitar
cuando mucho es lo poco de nada
y la nada es la dignidad.
Sujetos a indiferencias
condenados a la soledad
como duele sentirse olvidado
cómo lastima la realidad
viejo amigo, te dice mi zamba
gracias por sabernos perdonar.