No
puedo cantar mi pena
porque la pena que tengo
no es
pena para cantarla
por
cuestión de sentimientos.
Hay
penas que son lloradas
que
son contadas al viento
pero
esta penita mía
quiere habitar el silencio.
No
puedo cantar mi pena
porque la pena que tengo
no es
pena para cantarla
por
cuestión de sentimientos.
Hay
penas que son calladas
que
son llevadas por dentro
hay
penas que uno las canta
como
pidiendo consuelo.
Quiero cantar contento
y que
ningún lamento brote de mi
que
dando tiempo al tiempo
y en
cualquier momento
yo, yo seré feliz.