Maisa murió, lejos de todo
llevó a su cuerpo
al verde donde el tiempo
después lo ví nacer.
Ay, quién pudiese amar con tanta intensidad
niño se duerme en la tierra junto a la pequeña
esperan abrazos hechos hojas
y un hechizo que los una eternamente.
Tamba dime si
de aquello se trata
de amar para siempre
yo que pretendo olvidar
y aunque quiero ser hoja
entre sueños me alejo.