Prendido de una traba
tu pañuelito secándose
me llamaba diciendo
me duele mucho, despréndeme.
Que tendrá tu pañuelo
niña de Salta, que yo no sé
si está el tuyo y el mío
tan empapados de padecer.
No quiero que lo traigas
cuando me vengas a despedir
soy como tu pañuelo
viendo tu llanto no he de partir.
Palomita trampeada
tu pañuelito volando fue
andate palomita
nuestro cariño no puede ser.
No sé si en tu pañuelo
mi llanto de hombre pueda caber
cuanto llanto que cabe
en el pañuelo de una mujer.