En mi
cuerpo quedó
tu perfume a jazmín
y era linda la tarde
en el puente grabé
nuestro encuentro de amor
con tus iniciales
por el río los dos
caminamos juntos
sin decirnos nada
y era fuego tu amor
encendiendo a los dos
con intensa pasión.
Y volví a aquel lugar
a mirar otra vez
tu figura en la arena
y una brisa fugaz
como un canto de amor
susurro su pena
solo queda tal vez
el soñar otra vez
esa tarde eterna
que en el lecho del río
sellamos los dos
nuestro pacto de amor.
Como agüita que pasa
un verano cualquiera
me entregué a tu calor
sin pensar que este amor
se quemaba en la hoguera
y te sigo buscando
y no tengo manera
de que al fin yo te encuentre
en el mismo lugar
un verano cualquiera.