Pídele al
viento firmeza
y al río que vuelva atrás
no me pidas que me quede
si toda mi vida contigo se va.
Llora en la
tarde el lucero
hiere el silencio sin fin
por los profundos sauzales
desangra llorando su canto el crespín.
Yo te
pido que nunca me tengas piedad
envenéname de amor
dame a beber de tus ojos
dos tragos de sombra de tu corazón.
Cuando me
voy de tu lado
crece en la ausencia el amor
y en la distancia comprendo
no tiene sentido la vida sin vos.
Y si me
miro en tus ojos
siento en el alma crecer
una frescura de trébol
que moja el rocío del amanecer.