Para alcanzar la dicha
hay que arriesgar primero
apuesto a tus ojitos
de amor eterno.
De lejos te diviso
por mi camino
no cortes por la senda
igual te sigo.
Las noches son distintas
sin el lucero
estrellita de mi alma
brilla en mi cielo.
No engañan tus miradas
lo estoy sintiendo
mi corazón palpita
te voy queriendo.
Si niegas mi existencia
habrás pecado
matando los deseos
de haber amado.
Arrancas mis ramitas
no mis semillas
podrás quemar el monte
y no mi vida.
Tu presencia es la lluvia
no es aguacero
ahógame con tus besos
de amor sincero.