Quiero
morir algún día
muy limpio y anochecido
doblado por mis montañas
a un costado del camino.
Que no
juegue ni una hoja
que el
viento se vaya lejos
y que se
aquieten los sauces
cuando me vaya durmiendo.
Que me
saluden los grillos
que huela
a tierra mojada
y que me
empape el rocío
los brazos y las espaldas.
Quiero
ese día estar solo
pegado a
mis esperanzas
no quiero
oír ni una voz
diciendo
que no me vaya.
Y
enmudezcan las campanas
gastadas
por tantas huellas
cuando me
encuentre despacio
con el
calor de la tierra.