En mi piel palpita enero
con sus gotas de esperanza
el cuerpo se va alegrando
porque llegue el carnaval.
Puedo sentir el perfume
de la albahaca entre mis dedos
y la harina en una nube
todo el mes de febrero.
Voy a preparar mi rancho
que no venga el alma mula
será fiesta noche y día
sin que nos espante el sol.
Y bailando chacareras
yo me agito con mi alma
la refresco con el vino
que me trae el carnaval.
El supay saldrá vestido
con sus ropas milenarias
salamanca es una fiesta
entre condena y ardor.
Hoy comienza la jornada
que no la apaga ni el día
las cuerdas de las guitarras
traen duendes del viento.
Y se acaban mis andadas
miércoles ya se avecina
volveré a esperar un año
para macharme y cantar.