Mi San Bernardo te siento en
el pecho
como se siente un amor
de mujer
y se me nublan los ojos
de angustia
pensando que un día no
te vuelva a ver.
Tus
arboledas que abrazan la tierra
son los paisajes, tu
luz, tu lugar
y como Güemes, oteando
a lo lejos
tu también nos guías,
dándonos la paz.
San
Bernardo querido
centinela aguerrido
y valiente
sos y serás hasta el
fin de los tiempos
el que quedará
cuando ya nada quede
sos y serás de mi
ciudad lo bello
el pilar enorme, el
símbolo fuerte.
Tu vía
crucis labrado en el cerro
son estaciones que yo
tanto amé
y hablan de un pueblo
siempre religioso
amantes del gozo, la
cruz y la fe.
Y esos
turistas llegando a montones
que desde el mundo han
venido acá
son alegría, entre
cumbre y ladera.
hermoso paseo tu
funicular.