Yo he visto encender la noche
tan solo de enamorarse
con lucecitas de carbón
y ojitos chispeantes.
A su paso por la plaza
se inclinan los naranjales
monarca de la gran ciudad
no pierde detalles.
Lo desvalija el silencio
bolsita, papel de astrasa
aferra su mejor botín
pequeño pirata.
Que por robarme el corazón
no deba ser juzgado
si ya nació con el dolor
de ser marginado.
De vientre desconocido
y por raíces ninguna
guachito que creyó tener
por madre la luna.
Cualquiera no es un mendigo
no todos tienen tu suerte
amigos en la peatonal
y un beso en la frente.
La calle desesperada
como buscando salida
se abraza a vos cuando te ve
doblando la esquina.