Si un águila fue tu cariño
paloma mi pobre alma
temblando, mi corazón en sus garras sangró
y no le tuviste lástima.
No olvidaré cuando en tu Córdoba
te vi
y tu clavel bajo los árboles robé
mis brazos fueron tu nido, tu velo, la luz
de la luna entre los álamos.
Tus párpados si por instantes
te vuelven los ojos mansos
recuerdan cuando en el cielo de pronto se ve
que nace y muere un relámpago.
Las sábanas que sobre el suelo
se tienden cuando la escarcha
no es blanca como la límpida flor de tu piel
ni fría como tus lágrimas.