De un carro negro como el
carbón
bajó febrero invitándome
por más que digo que
no
de ver el fuego comienzo a
arder
un año entero esperándolo
no me lo puedo perder.
El chisperío me alborotó
allá en la cueva del
carnaval
añapa, chicha y alcohol
me puse en guardia para tomar
por si no hubiera más
ocasión
yo me apuraba a empezar.
Una baguala dió la
señal
se armó la fiesta no
bien entré
amenizaba el lugar
una cola larga meneándose
a mi lechuza invitó
a bailar
y yo mirando quedé.
Por comedido prendí
una luz
y se acabó el carnaval
el diablo me hizo la cruz
y fue el comienzo de
mi final
me condenó por ingratitud
dejándome sin bailar.
La ví a la luna ponerse
en pie
como portero del socavón
ardiendo en rojo papel
para invitarme a la tentación
me dijo que antes de amanecer
encontraría un amor.
Después de meses de
recorrer
una tortuga llegó al
final
apuradita de sed
más apurada para bailar
el sapo la hizo quedar con
él
y se olvidó de cantar.
Un zorro negro, negro intención
jugaba al truco para mentir
como novato que soy
se aprovechaba muy bien de
mi
me convenció que con
buen humor
haría al diablo reír.