Entre tu casa y mi casa hay
un muro de silencio
de ortigas y de chumberas, de cal, de arena y de viento
de madreselvas oscuras y de vidrios en acecho
un muro para que nunca lo pueda saltar el pueblo
que esta rondando la llave que guarda nuestro secreto
si yo se bien que me quieres, y tu sabes que te quiero
y lo sabemos los dos y nadie puede saberlo.
Salgo de mi casa al campo
solo con el pensamiento
para acariciar a solas la tela de aquel pañuelo
que se te cayó un domingo cuando venías del pueblo
y que no te he dicho nunca mi vida que yo lo tengo
y lo estrujo entre mis manos lo mismo que a un limón nuevo
y miro tus iniciales y las repito en silencio
para que ni el campo sepa lo que yo te estoy queriendo.
Ayer en la plaza nueva vida
no vuelvas a hacerlo
te ví besar a mi niño, a mi niño el más
pequeño
y como lo besaría hay Virgen de los Remedios
si fue la primera vez que a mí me diste un beso
llegué corriendo a mi casa, alce a mi niño del suelo
y sin que nadie lo sepa, como un ladrón en acecho
en su cara de amapola mordió mi boca tu beso.
Ay que alegría y que
pena quererte como te quiero
mira pase lo que pase aunque se hunda el firmamento
aunque tu nombre y el mío lo pisoteen por el suelo
aunque la tierra se abra y aún cuando lo sepa el pueblo
y ponga nuestras banderas de amor a los cuatro vientos
sigue queriéndome así tormento de mis tormentos
ay que alegría y que pena quererte como te quiero.