Clarito como sus aguas
me recordaba el honor
con que su amor me juraba
con tan bonitas palabras
que el mismo río llevó.
Ay, mujer
venga, pregúntele al río
que he vuelto por su querer
que no por el juramento
firme está mi sentimiento
y aquerenciado en su piel.
Agüita de tu mirada
que parecía emoción
yo me la tengo guardada
mientras el río grababa
tantas mentiras de amor.