Y en el final
que no nos sorprenda nada
te quiero probar las alas
en medio del vendaval.
Tus alas
que tengan olor a lluvia
y borren todas mis dudas
y al fin te sientas mujer.
La lluvia, mi lluvia
lamiéndote todo el cuerpo
lavándote los complejos
y haciéndote estremecer.
Para tener
la dicha de andar tranquilo
pensé en desatar los hilos
que anudan tu libertad.
Y en el final
cuando andes de vuelo en vuelo
mi cama será el sosiego
que calme tu tempestad.