En ti libró mi vida
la batalla por una ilusión
vencí las elegías y el color
de aquellas madrugadas
sin el tinte de un amor
ganando el paraíso
de tu corazón.
En loco rocinante
contra el viento y sin mirar atrás
quijote de estos tiempos al vencer
se derrumbó el molino
imaginario del temor
y enloquecimos juntos
por primera vez.
Al conquistar tu amor
me coroné con tu piel
creí ser vencedor
y estoy rendido a tus pies.
Al límite del tiempo
que llegaba junto con el sol
sentí mis fantasías desbordar
las aguas de ese río
que el calor puso en mi voz
y en el run dum tu nombre
pude acariciar.
Se confundieron cielos
con infiernos de tanta pasión
y en el oasis de tu amanecer
se reflejó hasta el sueño
milenario del amor
y enloquecimos juntos
una y otra vez.