A la
tarde me senté
en el bar con mis amigos
y les conté
que ahí te había conocido
y te ofrecí mi amor
y me sentí el peor.
Más
sólo que kung fu
así me dejaste tú
a gamba y sin un centavo.
Más
sólo que kung fu
mi vida en plenitud
y a vos te importa un carajo.
Por la
noche los miré
con lagrimas en los ojos
y les conté
que te llevaste hasta los focos
y te ofrecí mi amor
y me sentí el peor.