Un ángel
desangelado
cayó al patio de mi casa
como una breva madura
despojado de sus alas.
Descielado
de su cielo
el pobre angelito andaba
sin el arco y sin las flechas
angelito de la nada.
Sos el
ángel de la higuera
le pregunté de cumplido
y en un rocío de lágrimas
me dijo yo soy cupido.
Perdóname
la tristeza
y andar tan desposeído
porque la gente no se ama
soy un ángel destituido.
Que pena me
dio la pena
del angelito sin alas
era tan onda su pena
que al verlo llorar, lloraba.
Para
arrimarle consuelo
le cante viejas tonadas
hasta que al amanecer
de oírme cantar, cantaba.
Y mientras
volvía el día
le iban creciendo las alas
amigo Jorge le aviso
que el amor no es una breva
y el que anda desangelado
el olvido se lo lleva
si sientes crecer sus alas
vuele hacia la primavera.