Si acaso
fuera el mundo un páramo de sal
y un
cántaro mi vida para saciar tu sed
en ella
vertería mis lágrimas de amor
para que
un sueño mío te hiciera florecer.
Y si
fuera tu risa un claro manantial
en él me
miraría tratando de entender
porque me
duele el alma sabiendo que te vas
porque se
alegra el cielo si es que te vuelvo a ver.
Tus
ojos para mi serán estrellas del amanecer
consuelo
en mi oscuridad, razón para volver
y si es
que tú decides en mi cántaro beber
no
olvides corazón que para siempre te amaré.
Cuando
por tus pupilas comienza a parpadear
la luz de
la mañana y quiere amanecer
tus ojos
son dos perlas del cielo que al rodar
estallan
en mi alma hasta hacerla estremecer.
Así como
se aclara la oscura tempestad
despierta
el arco iris y deja de llover
así con
ilusiones también despertará
mi
corazón que sueña en las lunas de tu piel.