Su blanca
cabellera
y una limosna al mendigar
los changos se le amontonan
y una baguala quiere soltar.
El sol
que quema su frente
de aquel ardiente tropical
lo llama desde los montes
allá en el norte, el carnaval.
Baila
solo por esas calles
con un grito y una canción
disfrazao en las comparsas
Juancito de Embarcación.
Su Salta se macha en coplas
la caja loca dele chirlear
la chicha va fermentando
perfumadita de albahaca.
Viajero de aquellos tiempos
sembrando pena donde andarás
lo vieron por los caminos
allá en Pocitos y en Orán.