Voy a cantarle a mi Salta
mientras mi garganta pueda
todo pasa y se termina
solo la tierra se queda.
Recordándolo a mi pago
no tengo penar
cuando mi sangre coplera
me viene a buscar.
El violín anda llorando
el algarrobal
llora lágrimas de aloja
porque ya no está.
Yo no canto porque siento
canto porque estoy
recordando las caricias
que me dió tu amor.
Allá va mi marginada
trenzas de chaguar
con un botijo de aloja
por el Chaco vá.
A donde se habrá metido
el tiempo de ayer
esa vida del chorote
y el mataco aquel.
El fueguito de la noche
me hace recordar
algunas penas del monte
que en el guete está.
Seguro para el invierno
yo te iré a buscar
a orillas del Pilcomayo
para ir a pescar.