Se tomó el vaso de vino
cuando ya subía el sol por ahí
ya sin penas ni más prisas
dibujando una sonrisa al salir
del viejo bar, del viejo bar.
Con la luz de la mañana
que acaricia las ventanas otra vez
y sus ojos no veían nada más
y los otros lo miraban siempre igual
tan anormal, tan anormal.
Tan solo y tan triste
ya no voy a estar sin vos
a veces grita sin temor
el gran peón.