Imaginé llegar al cielo
cegado por mis ilusiones
tenía todo lo que quería
sin saber lo que buscaba.
Pude recorrer castillos de
colores
ventanas de cristal, nena
luego desperté con la botella en la mano
y mi guitarra desafinada.
Y ahora estoy tirado en la
calle
como un perro ciego
ladrando mi realidad.
Yo sé que un día
cuando ya no esté
mis canciones se escucharán.