De la rama del canto agüita clara
te haga la sombra la sombra de mi guitarra
regresar del olvido como un recuerdo
y ser viento en la noche de tus cabellos.
Prefiero el desierto y soledades
que buscar tus riberas inalcanzables
a donde vaya vienes con mi destino
aromando mi canto de peregrino.
Dame de tu pollera, herida abierta
todas las golondrinas que libres vuelan
si la ausencia te pone niebla en los ojos
rescátame en la copla con que te nombro.