El duende cantor que hay dentro de mi
está queriendo brotar
y mi corazón de albahaca será
cuando comience a entonar.
El dulce
gemir de algún bandoneón
también me acompañará
y el bombo será dueño del compás
golpea que golpea nomás.
Zambita ha de ser, vidala tal vez
con un gustito a chañar
ponchito de luz, coquita y alcohol
meta cantar y cantar.
El vino
es patrón para el carnaval
se olvidan las penas, ay si
su fuego de alcohol en la noche azul
alegra mi corazón.
La noche
llegó, el vino también
prendido en mi guitarrear
por mi sangre va el coyuyo cantor
ese del algarrobal.