Yo voy a
cuidar, padre
tu palabra sencilla
tu compañía silenciosa
tu dulce de membrillo
y los tangos de tu memoria.
Yo voy a
cuidar, madre
mi refugio de niña
tu regazo tan tibio
si pudiera volver
cuando tengo mucho frío.
Yo voy a
cuidar, padre
las herramientas que guardas
en el fondo de la casa
con las que fabricaste
los juguetes de mi infancia.
Yo voy a
cuidar, madre
las mandarinas de la siesta
la galería soleada
el violín que no compraste
tu fuerza y tu esperanza.
Voy a
cuidar
la luz que me han dado
manos humilde, pan y trabajo
son mi raíz y yo les canto.