Por
la ausencia de tu lluvia
muere
mi alma desolada
y mis
pobres labios secos
por
tus labios de amor claman
tan
solo por unas gotas
de
agua fresca y cristalina
aliviaría mi pecho
de la
sed que lo domina.
Como
la abeja que busca
ese
néctar de las flores
así
mi corazón quiere
el
zumo de tus amores
pero
mi razón es loca
prefiere las cataratas
vertientes que de tu boca
mis
ansías de amor desata.
En la
cascada de tu amor
deja
que ahogue mi dolor
humedecidos de pasión
que
corra un río entre los dos
como
un torrente, un aluvión
que
nos arrastra hacia la mar
un
torbellino de pasión
que
arrastra todo hasta el final.