Vengo a buscarlo don Sixto
cantando una chacarera
y
entre los dos recordemos
su tierra salavinera.
Volvamos al tiempo viejo
don Sixto si se pudiera
y hagamos un violincito
con una tosca madera.
Tóqueme las melodías
del cieguito Gurro Pérez
de don Tomás Abeldaño
y
de don Pedro Cáceres.
Abrígueme con su poncho
don Sixto si hace frío
y cánteme coplas quichuas
que arrullen el sueño mío.
Imaginemos don
Sixto
volviendo allá por
Barrancas
y
que salimos del baile
con una mosa en las ancas.
Yo sé que añora esas cosas
su corazón campesino
pero se aguanta como hombre
por algo es Palevecino.
Este cantor sacherito
sobre su pecho se inclina
y
quiere que lo bendiga
don Sixto de Salavina.
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