Érase una vez
en un universo de amor infinito
en un mundo de dos seres de mito
en el país de un Tote y un Tito.
Tu bella princesa
que con tu voz me conquistaste
yo pequeño esclavo
que con mi música te enamoré.
Y
me convertí en el más grande rey
al conquistar tu corazón
y te convertiste en mi reina
dueña de mi eterno amor.
Tiempo de niñez
en la provincia de los enamorados
en la calle de los sueños deseados
en el número corazón flechado.
Tu hermosa mujer
que aún estás en mi pensamiento
yo tan solo un ser
que aún te canta sus sentimientos.