| Gracias
os doy, oh dulcísimo Redentor mío, por estas luces que
me acabáis de dar, y por haberme dado a conocer los medios
para salvarme. Yo os prometo ponerlos en práctica con la mayor
firmeza. Concededme la gracia que necesito para seros fiel; ya veo
ser vuestra voluntad el que yo me salve, y yo quiero salvarme, en
especial para dar gusto a vuestro Corazón divino, que con tanto
ardor desea mi salvación. No, no quiero resistir, oh Dios mío,
por más tiempo al amor que me tenéis.
Este amor ha sido causa para que Vos me hayáis
sufrido con tanta paciencia, cuando yo os ofendía, Vos me
llamáis a vuestro amor, y yo no deseo sino amaros. Os amo,
bondad infinita; os amo, oh bien supremo e infinito; y os suplico
hoy día, por los méritos de Jesucristo, no permitáis
que yo sea jamás ingrato a vuestra bondad. Haced, que cese
de ser ingrato, o poned fin a mi vida. Señor, ya que habéis
empezado la obra, dignaos ahora completarla. Confirma oh Dios, lo
que has hecho en nosotros. Dadme la luz, la fuerza, dadme el amor.
¡Oh María, Vos que sois la dispensadora de las gracias,
socorredme! Admitidme por vuestro servidor, pues quiero serlo, y
rogad a Jesús por mí. Los méritos de Jesucristo,
y después vuestros ruegos, son los que han de salvarme.
Dulcísimo Señor del Milagro, perdonad
mis pecados, y librad, por vuestra misericordia a la ciudad de Salta
de todo castigo. Concedednos esta gracia, por intercesión
de nuestra Protectora, vuestra dulcísima Madre, la
Inmaculada Virgen del Milagro. Amén.
ATRIBUTOS DE MARÍA: TRONO
Purísima
Virgen del Milagro, María, Madre admirable, milagro de la gracia,
el noveno atributo que simboliza vuestra original pureza, es el ser
Trono de Dios. Pues sois Trono en quien descansó el Señor,
como en trono de toda santidad y perfección, concededme, Madre
mía, el que, ya que mi corazón camina perturbado con
los engaños de este mundo, descanse sólo en Vos, y sienta
aquel sosiego y alegría que experimentan vuestros siervos;
y pues, nuestro amor os obligó a dejar vuestro trono y bajar
a pedir que el Señor suspendiese el castigo contra el pueblo
de Salta, os suplico, Madre mía del Milagro, continúe
vuestra piedad y misericordia, ya suspenda los castigos que cada día
merezco por mis culpas. Y si, como frágil y miserable, me olvidase
algún día de vuestro amor, Vos, como que sois todo nuestro
consuelo y amparo, dadme silbos amorosos para que yo vuelva cual descarriada
oveja al rebaño de mi Señor, y por vuestra intercesión
merezca veros en el trono de la gloria. Amén.
Aquí
se pide lo que se desea conseguir con esta novena.
|