| ¡Oh,
Jesús y Redentor mío! Gracias os doy de que no hayáis
permitido que muriese cuando estaba en desgracia vuestra. ¡Cuántos
años seguidos no merecía yo estar sepultado en el abismo
del infierno! Si yo hubiese muerto tal día, aquella noche,
¡qué hubiera sido de mí por toda una eternidad
Señor, gracias os doy mil veces por tal beneficio. Yo acepto
la muerte en satisfacción de mis pecados; y la acepto tal cual
sea de vuestro agrado enviármela; mas ya que me la habéis
retardado hasta el presente, retardadla aún, Dios, mío,
dejadme pues, que llore un poquito mi dolor. Dadme tiempo para llorar
las ofensas de que me hice culpable a vuestros ojos, antes que llegue
el día en que habéis de juzgarme. No quiero ya resistir
por más tiempo a vuestra voz. ¡Quién sabe si las
palabras que acabo de oír son el último clamor que me
hacéis escuchar! Confieso que soy indigno de misericordia.
Tantas veces me habéis perdonado, y yo ingrato os he ofendido
de nuevo. Al corazón contrito y humillado no lo despreciarás,
o Dios. Señor, ya que no desecháis un corazón
que se arrepiente y se humilla, ved ahí al traidor que vuelve
a Vos herido por la flecha del arrepentimiento. No me deseches de
tu rostro. Por piedad, no me arrojéis de vuestra presencia.
Vos mismo dijisteis: Aquel que a Mí viene, no le echaré
fuera. Verdad es que más que nadie os he ultrajado, porque
más que a nadie me habéis favorecido con vuestras luces
y con vuestras gracias; pero la sangre que por mí habéis
derramado, me da aliento, y me hace esperar el perdón, si de
veras me arrepiento - Sí, oh mi Soberano bien, yo me arrepiento
con toda mi alma de haberos despreciado. Perdonadme, y concededme
la gracia de amaros en adelante. Harto estoy ya de haberos ofendido.
El tiempo que me queda para vivir, oh dulce Jesús mío,
no quiero emplearlo más en ofendemos; quiero tan sólo
llorar amargamente por los disgustos que he podido daros. Amaros quiero
con toda la fuerza de mi alma. ¡Oh, Dios, que merecéis
un amor infinito! ¡Oh, María, mi esperanza, rogad a Jesús
por mí!
Dulcísimo Señor del Milagro, perdonad
mis pecados, y librad, por vuestra misericordia, a la ciudad de
Salta de todo castigo. Concedednos esta gracia, por intercesión
de nuestra Protectora, vuestra dulcísima Madre, la Inmaculada
Virgen del Milagro. Amén.
ATRIBUTOS DE MARÍA: ESTRELLA
Purísima
Virgen del Milagro, María Madre admirable, milagro de la gracia,
el tercer atributo que simboliza vuestra original pureza, es la Estrella
de Jacob. Y pues sois Estrella resplandeciente que en la oscura noche
de esta vida, alumbráis con vuestras luces a los que perdidos
caminan, ya veis, piadosísima Reina y Estrella de pecadores,
el camino que llevan mis pasos; influid con vuestras benignas influencias,
para que yo camine seguro por el camino verdadero que conduce a la
gloria, que es el de la cruz y mortificación, para que, viviendo
crucificado, al mundo y a mis pasiones, merezca por vuestra intercesión
ser estrella resplandeciente en la gloria. Amén.
Aqui
se pide lo que se desea conseguir con esta novena.
|