¡Señor del Milagro
Cristo Redentor
del pueblo de Salta
no apartes tu amor!
Tras largo camino
que amparó el milagro
por mares y montes
llegaste a este suelo
por tu amor buscando
el amor de un pueblo.
Más, torpes las almas
no correspondieron
la dulce demanda
y en olvido ingrato
dejaron tu imagen
por un siglo entero.
El duro reclamo
llegó justiciero:
sacudir conciencias
sacudiendo el suelo
y hubo terremotos
y aflicción y duelo.
Y al fin comprendiendo
tu llamado extremo
a tus pies llevaron
su arrepentimiento
llanto y penitencia
contrición y ruegos.
Fue entonces que quiso
la Virgen María
que de pecadores
es Madre y consuelo
de Dios ante el trono
presentar su ruego.
Y ante el valimiento
de la intercesora
tu misericordia
se mostró al momento
suspendió el castigo
y aplacó el siniestro.
Abierta las almas
claridad de cielo
van pasando siglos
y crece con ellos
la fe con que amante
te adora este pueblo.
Que es segura dicha
de su amor el premio
porque desde entonces
por siempre sabemos
¡de que somos tuyos
de que Tú eres nuestro!
Letra: Emma Solá de Solá.
Música: F. de Urkia - C.R.L.